Bienvenidos al centro de todo, al menos, de todo aquello que puedan llegar a leer aquí antes de saltar por la ventana más próxima (no muy recomendable si estas arriba de un tercer piso, o un primero si eres Juan Castro).

jueves, diciembre 09, 2004

Armando el arbol de navidad

Sumando una entrada más a este weblog, continúo escribiendo sobre mi fiebre navideña. Supuestamente ayer 8 de Diciembre es el momento de armar el árbol de navidad. Por supuesto, los enfermos de fiebre navideña los armamos un mes antes y dejamos una última bolita que poner ese día. Uno de los síntomas de esta enfermedad es no poder esperar a comprar la parafernalia navideña, a tener que meditar sobre que colores optar este año (azul y verde para mí), y a almacenar toneladas de turrones, pan dulces y budines bajo un clima de 40 grados. Lamento que el costo de las estampillas sea tan alto, y que el mail tan cómodo, sino ayer hubiera mandado 400 tarjetas a mucha de la gente que apenas veo.

Ayer estuve con Pablo que se quedó desde el Lunes a la tarde en casa. A la noche salimos a caminar por calle Corrientes y cenamos por allí. Pablo no estaba enterado del feriado, lo que habla de su condición de 1) desempleado, 2) agnóstico, y 3) libre de fiebre navideña. También el Miércoles fuimos a desayunar a calle Corrientes y a Plaza Saavedra a comprar un regalo para una amiga. Nos despedimos en la estaciones de trenes de parque Saavedra.

Después y luego de varios mensajes al celular propios de los acertijos del "Código Da Vinci", me encontré con Adrián. Adrián es un ex compañero del trabajo cuyo destino nos puso a vivir a media cuadra en Retiro, y vernos menos que cuando trabajábamos juntos. Una incipiente tormenta sirvió de pretexto para cortar nuestro encuentro de media hora en Plaza San Martín y bajo la despedida de después nos llamamos, nos separamos rápidamente para que cada cual haga su vida.

Me fui a acostar temprano, postergando un memo que debía mandar a primera hora de la mañana de hoy. ¿Estaré enfermo de verdad? Al menos, me desperté temprano como para tener el memo a tiempo...

martes, diciembre 07, 2004

Haz de experiencias o centro inmutable

Haciendo una lamentable referencia televisiva, no hay dos sin tres. Así que estoy agregando mi tercer post a esta lista. Sigo viendo otros blogs e invitando a que visiten el mío.

Antes que nada, quiero explicar que mi ego de superestrella no me llevó a llamar a mi sitio "el centro de todo". No me la creo (al menos no tan explicitamente). Hay una meditación filosófica a partir sobre este nombre. Según la filosofía, la vida puede ser un haz de experiencias o un centro inmutable que nos mantiene unidos. Sin experiencias, nuestra vida es pobre; así como sin un centro es totalmente inútil. Sin ambas no se puede existir. Por eso comencé este weblog para relacionar mis vivencias en "el centro de todo". Espero haber sido claro sin aburrir hablando de filosofía.

Ayer estuve con Pablo quien vino a merendar a casa y luego lo acompañé a la facultad de derecho. .... "Vino a merendar": esta frase suena media rara. Por primera vez, tuvimos algún tipo de charla .... digamos de pronto me parecede... media dura.

Quiero que Pablo explicite tus objetivos y los siga de una forma coherente. Está muy preocupado por su tiempo como desempleado. Actualmente tiene dos alternativas entre trabajar en un megacentro de consumo de zona norte como vendedor o trabajar como procurador judicial. Su familia está dedicada a la venta y lo quieren meter en una tienda. Entonces, agarré un papel y dibujé dos "tes" gigantes. A una le pusé el título de "vendedor" y otra "jurídico". Así que le dije que me cuente cual era los "pros" y los "contras" de cada decisión. Yo iba anotando cual deenido en psicólogo. Después que terminó de contarme lo que se le ocurría de cada decisión, taché los pros y contras en común o similares. Así como resultado, quedó que si se le ocurría hacer lo que su familia quería, sacrificaba hacer carrera en su vocación por ganar más plata. Materialista. Se lo dije crudamente y luego me contó que mis comentarios "le dieron por las bolas" (sic) porque él cree que su futuro está como vendedor por ahora. Lo confronté bastante y lo dejé pensando mucho. Por un largo momento se calló y se fue deslizando lentamente en su silla.

Luego hablamos sobre nuestros proyectos y lo que implicaría que vivamos juntos. También sobre como podrían variar nuestras vidas y las alternativas que optemos en conjunto. No sabemos cómo nos llevaríamos en el futuro, pero hasta ahora no tenemos dudas que haríamos proyectos en conjunto.

Volviendo a la meditación sobre el haz de experiencias o el centro inmutable. Recién estoy conociendo al centro de Pablo.... y mucho me temo.... a la misma medida que él se está conociendo a si mismo.


lunes, diciembre 06, 2004

Vivencias de un fin de semana

Por alguna extraña razón, este blog está sumando una nueva entrada. Quizás sea por las quemaduras de cuarto grado que he sabido ganar en este fin de semana. Gracias a los tres bloggers que comentaron mi primer post. ¡Es todo un público!

El viernes al terminar mi habitual simulación que trabajo, tomé el subte para ir a Once. Aunque deseoso de aventurarme en el paraíso de la compra a bajo costo, no encontré ninguna de las camisas que tenía en mente. Además luego de las ocho, el Once se compara solamente con algún pueblo fantasma del lejano oeste americano. Afortunadamente, lo único que compré fueron dos empanadas que ayudaron a que vuelva a mi casa sin desfallecer en el camino.

Sábado y Domingo fueron dedicados a Pablo. El mismo sábado quedamos con Pablo en encontrarnos en la estación Belgrano C al mediodía. Como somos dos personas especialistas en ferias, ChinaTown siempre nos llama de alguna forma. Comenzamos en buscar un lugar donde almorzar, sin que sea el mismo que voy siempre, "La Cantina del ChinaTown". Nuestro sentido de la aventura nos hizo entrar en otro restaurant para ocupar una mesa frente a una pecera a través de la cual se distorsionaban las personas que caminaban por Arribeños. Me asombró la habilidad de Pablo para recordar como comer con palitos. Estuvo mucho mejor que la última vez, lo cual garantizó la desaparición instantánea de los langostinos en su arroz. Recorrimos todos los negocios de la zona, y como siempre, no compramos nada. Recuérdenme cuando redacte mis mandamientos incluir lo siguiente: "Jamás comeréis una preparación a base de té y leche de soja con bolitas de mandioca adentro". Caminando por la zona, vi que varios de los locales comían lo que parecía un helado líquido con granizado de chocolate. Así que mi adicción por los dulces me llevó a creer que esta preparación era propia de los gordos dioses asiáticos. Solo les comento como moraleja que tragar las bolitas es lo más parecido a comer una babosa (si alguna vez hubiera comido alguna).

Luego, subte de por medio, volvimos a Retiro y ya en casa cenamos con Pablo, por primera vez, algo distinto para cada uno. Pablo comió unos fideos chinos para completar su dieta oriental, y yo una sopa Vitina fortificada para completar mi dieta bebé. Lamento que los lectores de este blog tengan que leer esto, nada más discordante que el canal Gourmet. Luego vimos "El Día Después del Mañana", aunque la elección de esta película sobre una glaciación en la tierra fue por querer sugestionarme que la temperatura en mi cueva no era lo suficiente para hervir agua sin necesidad de usar la cocina.

El domingo partimos a la playa de Vicente López. Llamemos a la zona así, ya que hay ciertas personas, que inmunes a saber lo que viene de las cloacas que desembocan en la zona, disfrutan el Río de la Plata como si fuera una playa de la Costa Azul. Previo paso por el Carrefour de Martinez, terminamos acampando frente al río, donde mi piel blanca flourscente absorbió todo el sol más al sur del Ecuador.

Pablo me contó mucho de su familia. En realidad, ya los conozco bastante, aunque nos terminamos refiriendo a cada uno por una especie de apodo. Es parte de tener estas relaciones, hay una jerga propia que sólo nosotros entendemos. Pablo está golpeado por varias circunstancias que van desde un padre escapista y alcohólico, una madre sobreprotectora, un hermano esquizoide, otro fiestero y una hermana cuya relación es la única que hace un aporte positivo para él. También Pablo está preocupado porque hace seis meses que no encuentra trabajo. Siempre le remarco la importancia de tener objetivos a largo plazo y de continuar estudiando.

Bueno, los dejo para seguir en mi trabajo, pero prometo continuar pronto.

viernes, diciembre 03, 2004

El Centro de Todo

Bienvenidos al centro de todo, al menos, de todo aquello que puedan llegar a leer aquí antes de saltar por la ventana más próxima (no muy recomendable si estas arriba de un tercer piso, o un segundo si eres Juan Castro).

Creo que fijar algún objetivo de antemano sobre lo que escribiré por acá sería limitante. Al menos, desfraudaría a aquellos que me describen como un "natural" o un "espontáneo". Así que simplemente con empezar por el principio sería una buena idea.

Mi nombre es Tomás, tengo 27 años, vivo en el barrio de Retiro, soy contador devenido gracias a mi gran vagancia en consultor en sistemas. Fisicamente, digamos que al menos tengo un físico que se eleva 1,81 cm sobre la tierra, pesa 68 kilos, tiene ojos azules y cabello castaños, y al menos mamá piensa que soy lindo (aunque ya he comenzado a dudar de su objetividad). Estoy en pareja con Pablo desde hace 4 meses lo que hace que practicamente estemos conviviendo en mi departamento. Trabajo para una empresa de las grandes en el sector de consultoría en sistemas, lo que hace que mi vida tenga ciertos baches de trabajos y un sueldo lo suficientemente suculento para estar dentro de la clase media. Mis hobies comprenden un largo etcétera además del cine, la computación, la tecnología, la lectura y la meditación sobre el origen de todo.

Creo que cada aspecto que he escrito en este parráfo será más que ampliado en nuevas publicaciones, más allá de mantener mi anonimato (como el anonimato de este tal "Tomás").

Los dejo con el agradecimiento de haber leido quien soy y espero sus comentarios,

Tomás